Sabía que era una acera, notaba los baldosines bajo mis pies. A mi derecha una farola y a mi izquierda el bordillo descendía en picado dándole un toque de aventura y peligrosidad a mi paseo.
Escuché la respiración acelerada de algún ejecutivo asmático que se acercaba con prisa hacia mí. Y como una chica, posiblemente joven, mantenía una conversación con su madre, basada prácticamente en monosílabos. Le escuché venir hacia mí, pero no me aparté.
-¡Ah!, lo siento.
Así, ese ejecutivo algo asmático y con prisa dejaría de pensar en el trabajo por unos instantes, para dedicármelos a mí.
MAFY
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